Cardiovascular, Enfermedad
Descripción
Por enfermedad cardiovascular se entiende cualquier patología que afecte al corazón o a los vasos sanguíneos. La enfermedad arterial coronaria, la angina de pecho, la aterosclerosis, la insuficiencia cardíaca congestiva y las arritmias cardíacas se encuentran entre las afecciones cardiovasculares más comunes.
Síntomas
Por lo general, los síntomas de una enfermedad cardiovascular están causados por vasos sanguíneos estrechados o latidos cardíacos anormales. Los enfermos a menudo no son conscientes de que tienen un problema cardíaco hasta que se produce una emergencia, como un ataque cardíaco o una insuficiencia cardíaca. Entre los síntomas más comunes se incluyen: Bradicardia (frecuencia cardíaca más baja de lo normal) Desmayo Dolor en el cuello, la mandíbula, la garganta o la espalda. Dolor en el pecho (angina) Dolor o entumecimiento en piernas o brazos Falta de aire Mareo Taquicardia (frecuencia cardíaca más alta de lo normal)
Desencadenantes
Aparte de la genética, que contribuye significativamente, otros factores comunes que pueden provocar enfermedades cardiovasculares son: Colesterol elevado Consumo excesivo de drogas o alcohol Diabetes Dieta pobre Estrés crónico Hipertensión arterial Inactividad física Obesidad Tabaco
Tratamiento convencional y efectos secundarios
El diagnostico y el tratamiento de las diferentes enfermedades cardiovasculares variarán. Aparte de sugerir cambios en el estilo de vida, como seguir una dieta saludable baja en grasas, o incorporar un programa de ejercicios moderado, los cardiólogos también pueden recetar fármacos. Entre los medicamentos convencionales más frecuentemente recetados para tratar una enfermedad cardiovascular se encuentran los inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina para ensanchar las arterias, los vasodilatadores para facilitar el flujo sanguíneo por los vasos y los anticoagulantes para prevenir la formación de coágulos. Entre los posibles efectos secundarios de los inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina se pueden incluir mareos, fatiga y taquicardias. Los efectos secundarios comunes asociados a los vasodilatadores son edema (retención de líquidos), palpitaciones, dolor articular y en el pecho, cefaleas, y náuseas. Los anticoagulantes aumentan el riesgo de sangrado, que puede llegar a ser mortal. No hay que tomar anticoagulantes si existe un trastorno de la coagulación o coagulopatía, como hemofilia, sangrado estomacal o intestinal, úlcera o hipertensión arterial. También se deben evitar después o poco antes de una cirugía o de un tratamiento dental, un aneurisma o una lesión reciente en la cabeza, o una enfermedad cardiovascular grave. Las mujeres embarazadas deben evitar los anticoagulantes, ya que se han relacionado con malformaciones congénitas. Muchos fármacos pueden tener interacciones graves cuando se toman con Warfarina o con heparina. Antes de tomar un anticoagulante, hay que informar al médico sobre todos los medicamentos que se están tomando o que se han tomado recientemente. Cualquier tipo de medicamento para el corazón siempre debe tomarse bajo la atenta mirada de un cardiólogo o de otro profesional de la salud.
CBD y aceite de Cáñamo
El aceite de CBD podría ser muy útil para el tratamiento de enfermedades cardiovasculares. Gracias a sus propiedades antiinflamatorias, el CBD puede ayudar a relajar los vasos sanguíneos, lo que permite que la sangre fluya con más facilidad. Ha mostrado efectos positivos en pacientes con isquemia o un aporte insuficiente de sangre a los músculos cardíacos. El CBD ha demostrado su eficacia en pacientes con enfermedades cardiovasculares provocadas por diabetes o accidente cerebrovascular. Reduce la respuesta cardiovascular al estrés y tiene un efecto directo sobre la longevidad de los glóbulos blancos. Un artículo publicado en 2013 en el British Journal of Clinical Pharmacology aportó datos que mostraban el papel positivo que desempeña el CBD en el tratamiento de las enfermedades cardiovasculares. Se sabe que el CBD reduce la tensión en las paredes de los vasos sanguíneos. Se ha demostrado que los tratamientos con CBD in vivo en el corazón reducen la cantidad de tejido muerto creado por la falta de suministro de sangre, conocido como infarto. Como se cita en un estudio reciente publicado en el Journal of Agricultural and Food Chemisty, el aceite de cáñamo contiene una elevada concentración de esteroles, que pueden ayudar a reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares y promover la salud del corazón.
Modo de empleo
La dosis recomendada es de entre 3 y 30 mg diarios de CBD. Consulta con tu médico antes de empezar a tomar CBD.
Fuente de la información
Curar con el aceite de cannabis - Earl Mindell
Esta información es educativa y no sustituye el consejo médico profesional. Consulta siempre a un profesional de la salud.