Artritis

Descripción

La artritis es una afección inflamatoria que puede afectar a una o varias articulaciones. Aparece cuando el sistema inmunitario comienza a atacar articulaciones sanas. Aunque hay muchos tipos de artritis, los tres más comunes son la osteoartritis, la artritis reumatoide y la artritis psoriásica. La osteoartritis se presenta con mayor frecuencia y se caracteriza por el degaste de las articulaciones sobreutilizadas; la artritis reumatoide aparece cuando el sistema inmunitario afecta determinadas partes del cuerpo, provocando inflamación y daño en las articulaciones; finalmente, la artritis psoriásica es una afección definida por una inflamación de la piel y las articulaciones.

Síntomas

Por lo general, los síntomas y signos están asociados con las articulaciones. Según el tipo de artritis, puedes sufrir: Dolor muscular y articular Enrojecimiento y calor articular Fatiga Hinchazón Movimiento reducido Rigidez Las artritis se suelen desencadenar por una combinación de varios factores.

Desencadenantes

Nuevamente, la causa del dolor artrítico depende del tipo de artritis. No hay una única causa para los centenares de tipos de artritis. Entre los factores comunes que pueden ser causas potenciales, se incluyen: Disfunción en el sistema inmunitario Dolor abdominal Estrés Fatiga Genética Infección Lesión

Tratamiento convencional y efectos secundarios

Los fármacos antiinflamatorios no esteroideos (AINE) pueden aliviar el dolor y la inflamación en los diversos tipos de artritis, pero están asociados a efectos secundarios, como sangrado estomacal. También plantean el riesgo de problemas cardiovasculares, como ataque cardíaco y accidente cerebrovascular. El acetaminofeno, como el Tylenol, tiene propiedades antipiréticas y alivia el dolor artrítico. Sin embargo, puede provocar problemas hepáticos y renales. Los esteroides también pueden reducir la inflamación, pero aumentan el riesgo de infección y cataratas, y pueden dar lugar a huesos debilitados. Los medicamentos (conocidos como DMARD por sus siglas en inglés) desaceleran – pero no revierten – el daño articular, lo que puede provocar efectos secundarios, como un mayor riesgo de infección grave.

CBD y aceite de Cáñamo

En un estudio con roedores, los investigadores descubrieron que el CBD era eficaz para reducir la inflamación y el dolor asociado con la artritis, lo que los llevó a la conclusión de que el CBD tiene potencial para tratar el dolor crónico. En este mismo estudio, los investigadores observaron tanto el dolor inflamatorio como el neuropático. Los médicos han reseñado que el aceite de cannabinoide desempeña un papel en el tratamiento de todos los tipos de artritis. En un estudio llevado a cabo el 2006, los pacientes con artritis reumatoide que utilizaron aceite de cannabinoide durante un período de cinco semanas experimentaron menos dolor y vieron reducida la inflamación. En 2013, un estudio publicado en Rheumatology demostró que tanto el CBD como el THC interactúan con los receptores CB2 y que ”el CBD aumenta la cantidad de cannabinoides en el cuerpo. Al interactuar directamente con el sistema endocannabinoide, el cannabis accede al propio sistema autorreparador del cuerpo. La hierba calma la inflamación y prevalece sobre el sistema inmunitario, dándole a los nervios y tejidos tiempo para recuperarse”. Los pacientes de edad avanzada con artritis consideran que la salud ósea es crucial para su bienestar. Se ha comprobado que el CBD estimula la regeneración ósea y aporta protección a otros huesos del esqueleto. El Journal of Bone Health citó un estudio que llevó a cabo el doctor Yankel Gabet que demostraba que “el CBD solo promueve la curación ”marcadamente avanzada” de huesos rotos al incrementar y acelerar la maduración de la matriz de colágeno en el hueso, una microestructura que proporciona la base para la mineralización de tejido óseo nuevo. Con la terapia con CBD, según el estudio del doctor Gabet, los huesos rotos no sólo sanarán más rápido, sino que serán más difíciles de romper que un hueso no tratado con CBD”. Tratar la artritis con CBD es un paso favorable en la curación y el tratamiento de la artritis reumatoide y la osteoartritis. Dado que los cannabinoides no sólo restauran el daño óseo, sino que también controlan el dolor y reducen la tensión, son una opción deseable para aquellas personas con artritis que quieren encontrar un tratamiento alternativo.

Modo de empleo

Según la Clínica Mayo, la dosis recomendada para tratar el dolor crónico es de entre 3 y 30 mg de CBD por vía oral durante unos 25 días. Los extractos crudos de cáñamo ricos en ACBD también pueden ser efectivos. Se recomienda tomar diariamente de una a seis dosis (5mg de cápsulas o cápsulas blandas) de ACBD. Para tratar los casos más resistentes, es posible que también necesites extracto de cáñamo Gold más concentrado. El aceite de semilla de cáñamo con omega-3 (ácidos alfa-linoleico, eicosapentaenoico y docosahexaenoico, estos dos últimos de origen marino) puede mejorar los beneficios.

Fuente de la información

Curar con el aceite de cannabis - Earl Mindell

Esta información es educativa y no sustituye el consejo médico profesional. Consulta siempre a un profesional de la salud.