Alzheimer, Enfermedad de

Descripción

La enfermedad de Alzheimer es una trastorno cerebral progresivo que provoca la destrucción gradual de grandes cantidades de células nerviosas del cerebro. Deteriora lentamente la memoria y la capacidad de pensamiento, y finalmente conduce a una incapacidad para realizar incluso las tareas más sencillas.

Síntomas

SINTOMAS: Al principio, el único síntoma que puede notarse es la pérdida de memoria, la confusión o la dificultad para organizar los pensamientos. Sin embargo, a medida que la enfermedad avanza, los cambios en el cerebro pueden llevar a: Abandono del interés social Cambios de conducta Cambios de Humor Cambios de personalidad Confusión con el tiempo Dificultad para emitir juicio y tomar decisiones Dificultad para pensar y razonar Dificultad para planificar Dificultad para realizar y completar tareas familiares Pérdida de la memoria disruptiva Problemas para hablar

Desencadenantes

En la mayoría de los casos, los científicos aún no tienen claro qué provoca la enfermedad de Alzheimer; de todos modos, creen que interviene la genética, el estilo de vida y los factores ambientales. Con el tiempo estos elementos pueden afectar el cerebro. Las evidencias sugieren que son muchos los factores que pueden desencadenar la enfermedad de Alzheimer, incluido los siguientes: Diabetes tipo 2 Colesterol elevado Dieta Edad Drogas Exposición a sustancias tóxicas Falta de ejercicio genética Hipertensión arterial Lesión cerebral Obesidad Privación del sueño Tabaco

Tratamiento convencional y efectos secundarios

En la actualidad, los dos fármacos recetados con más frecuencia como tratamiento para la enfermedad de Alzheimer son los inhibidores de la colinesterasa y la memantina. La efectividad de estos fármacos difiere de persona a persona. Los inhibidores de la colinesterasa y la memantina pueden frenar la progresión de la enfermedad, aunque no sin efectos secundarios. Los inhibidores de la colinesterasa pueden provocar náuseas, vómitos, pérdida de apetito o movimientos intestinales frecuentes; en concreto, el donepezil se ha asociado con convulsiones. Por su parte, los fármacos con memantina pueden provocar dolores de cabeza, estreñimiento, confusión y mareos. Los científicos están buscando nuevos tratamientos porque los actuales enmascaran los síntomas, pero no tratan la enfermedad subyacente. En 2006, el The New York Times citó un estudio publicado en el The New England Journal of Medicine que indicaba que “En la mayoría de los casos los fármacos utilizados más a menudo para aliviar la agitación y la agresión en pacientes con enfermedad de Alzheimer no son más efectivos que los placebos y los ponen en peligro de graves efectos secundarios, incluidos confusión, somnolencia y síntomas similares a los de la enfermedad de Parkinson”. No hay cura, prevención ni tratamiento para frenar el avance de la enfermedad de Alzheimer.

CBD y aceite de Cáñamo

El punto de partida para que se produzca un cambio en el tratamiento médico de la enfermedad de Alzheimer es el reconocimiento de que los tratamientos actuales no son seguros ni efectivos y, aunque pueden reducir los síntomas, el fármaco convencional no puede revertir ni frenar la progresión de la enfermedad. Se ha demostrado que el CBD revierte los déficit cognitivos de ratones transgénicos con alzhéimer. Un estudio citado en 2014 en el Journal of Alzheimer’s Disease fue el primero en evidenciar la capacidad del CBD de evitar la aparición de un déficit de reconocimiento social en ratones transgénicos con alzhéimer. Según dicho estudio, “los ratones control y los ratones transgénicos con alzhéimer se trataron con CBD (20mg/kg/día) por vía oral desde los 2,5 meses durante 8 meses. Los ratones fueron evaluados en las pruebas de preferencia social, del laberinto más elevado y del paradigma de condicionamiento del miedo antes de analizar los tejidos corticales y del hipocampo del miedo para determinar la carga amiloide, el daño oxidativo, el colesterol, los fitosteroles y la inflamación. Los investigadores observaron que los ratones ABPP x PS1 desarrollaron un déficit de reconocimiento social, que se pudo evitar con tratamiento con CBD. Los datos aportan una evidencia inicial de que el CBD puede ser viable como tratamiento preventivo para síntomas de la enfermedad de Alzheimer tales como abandono social y reconocimiento facial. La investigación ha demostrado que el CBD ayuda en la neurogénesis, la generación de nuevas neuronas en el área del hipocampo. Es en esta parte del cerebro donde se forma, se organiza y se almacena la memoria. Esto es crucial, ya que las neuronas desempeñan un papel importante en la transmisión de mensajes en el cerebro y en todo el sistema nervioso. El CBD puede ayudar a prevenir la formación de placas de alzhéimer en el cerebro. El doctor David Schubert, profesor en el Salk Institute, estudió los efectos de los cannabinoides en el tratamiento de la enfermedad de Alzheimer. Sus descubrimientos muestran que el CBD puede reducir la cantidad de beta-amiloide, un fragmento de proteína que se cree que provoca la enfermedad neurodegenerativa en el cerebro. Afirmó: “Aunque otros estudios han ofrecido evidencias de que los cannabinoides pueden ser neuroprotectores frente a los síntomas de la enfermedad de Alzheimer, creemos que nuestro estudio es el primero en demostrar que los cannabinoides afectan tanto la inflamación como la acumulación de beta-amiloide en las células nerviosas”.

Modo de empleo

La dosis recomendada es de 330 mg. Algunos informes sugieren que se ha demostrado que la marihuana frena e incluso revierte la enfermedad de Alzheimer en ratas. El THC puede ser efectivo si es tolerado por el paciente. Consulta con un profesional sanitario antes de usar cannabis u otros productos con THC. También se ha reseñado que va bien la ingesta de pequeñas cantidades de CBD cuando las sensaciones de estrés y ansiedad son intensas. El aceite de semilla de cáñamo con omega-3 (ácidos alfa-linoleico, eicosapentaenoico y docosahexaenoico) puede mejorar los beneficios.

Fuente de la información

Curar con el aceite de cannabis - Earl Mindell

Esta información es educativa y no sustituye el consejo médico profesional. Consulta siempre a un profesional de la salud.