Insomnio
Descripción
Un trastorno común del sueño, el insomnio se caracteriza por la incapacidad de conciliar el sueño, permanecer dormido o volverse a dormir. De media, un adulto necesita entre siete y ocho horas de sueño por la noche, pero los insomnes duermen mucho menos. El insomnio a corto plazo (agudo) puede durar unos días o incluso unas pocas semanas, mientras que el insomnio a largo plazo (crónico) puede prolongarse durante meses o años. El insomnio se considera crónico si dura al menos tres noches a la semana durante un mes o más. El sueño es un aspecto importante para una buena salud, tanto mental como física. Por lo general, las personas que sufren de insomnio no tienen un rendimiento óptimo en el trabajo o en la universidad; su tiempo de reacción durante la conducción y la realización de tareas se ve comprometido y tienen un mayor riesgo de sufrir enfermedades graves, como hipertensión arterial o enfermedades cardiovasculares.
Síntomas
Entre los síntomas comunes durante el día de las personas que padecen de insomnio se incluyen: Ansiedad Arrebatos emocionales Cambios de humor Cansancio Cefaleas Depresión Dificultad para concentrarse Falta de interés en actividades sociales Fatiga Irritabilidad Somnolencia
Desencadenantes
Un horario de sueño irregular o interrumpido es una causa común de insomnio y puede afectar a las personas que viajan con frecuencia o que trabajan alternando turnos diurnos y nocturnos. Otras causas probables pueden ser: Ambiente incómodo para dormir Ansiedad Cambios de entorno Consumo de sustancias excitantes, como alcohol, cafeína o nicotina Ciertas afecciones, como reflujo ácido o asma Comer tarde por la noche Dolor crónico Estrés Horarios irregulares Trastornos relacionados con el sueño, como apnea del sueño o síndrome de las piernas inquietas Uso de aparatos electrónicos justo antes de acostarse
Tratamiento convencional y efectos secundarios
El tratamiento de insomnio puede ser tan sencillo como cambiar los hábitos de acostarse: ir a dormir antes o después de lo habitual, o apagar televisores y otros dispositivos electrónicos aproximadamente una hora antes de acostarse. Si el insomnio está causado por el estrés. Pueden ser útiles las técnicas de relajación y de respiración profunda, así como el yoga. El algunos casos, se recomiendan fármacos de venta libre, como los antihistamínicos, aunque no están exentos de efectos secundarios. Aparte de somnolencia, los antihistamínicos pueden causar visión borrosa y sequedad de boca. Para casos más graves de insomnio, se pueden prescribir fármacos con receta (sedantes, tranquilizantes, medicamentos contra la ansiedad). Dependiendo del tipo de medicamento y la dosis, las ayudas para dormir pueden acabar convirtiéndose en un hábito y son capaces de producir efectos secundarios graves. Entre éstos, se pueden incluir agitación extrema, cambios de personalidad, alucinaciones y síntomas de depresión, incluidos pensamientos suicidas. También es frecuente realizar una actividad mientras se está dormido -conducir, comer, hablar por teléfono- y no recordarla al despertarse. Los medicamentos recetados para dormir también pueden interactuar con otros medicamentos, vitaminas y suplementos herbales. Antes de tomar cualquier medicamento, debes asegurarte de analizar con tu médico los posibles efectos secundarios y las interacciones farmacológicas.
Esta información es educativa y no sustituye el consejo médico profesional. Consulta siempre a un profesional de la salud.