Inflamación
Descripción
La inflamación es el intento del sistema inmunitario de sanar el cuerpo después de una lesión, de defenderlo frente a invasores extraños como virus o bacterias y de reparar el tejido dañado. Durante este proceso, los glóbulos blancos del cuerpo son liberados al torrente sanguíneo y viajan hasta la zona afectada, donde atacarán (junto con las hormonas y los nutrientes) a los invasores dañinos e inician el proceso de curación. La inflamación puede ser aguda o crónica, y se puede dar interna o externamente. La inflamación aguda es a corto plazo y se activa por lesiones tales como un corte en la piel, un esguince de tobillo, un golpe en un dedo o una infección vírica o bacteriana. El proceso inflamatorio implica un aumento del flujo sanguíneo en la zona afectada y a menudo produce hinchazón, calor, enrojecimiento y dolor. La inflamación crónica es a largo plazo. Puede ser la consecuencia de no eliminar la causa de una infección aguda o puede deberse a un irritante de baja intensidad persistente y no resuelto. A menudo, la inflamación crónica está causada por una respuesta autoinmune incorrecta que ataca el tejido sano porque lo confunde con tejido dañino. El asma, la artritis reumatoide y la colitis ulcerosa son sólo unos pocos de los centenares de trastornos autoinmunes, y prácticamente todos ellos incluyen la inflamación como uno de los síntomas. También se cree que la inflamación crónica contribuye en problemas tan graves como enfermedades cardiovasculares, derrames cerebrales y ciertos tipos de cáncer.
Síntomas
No Los cinco síntomas más significativos de la inflamación aguda son dolor, enrojecimiento, inmovilidad (pérdida de la función articular), hinchazón y calor. En el caso de la inflamación crónica, los síntomas no son siempre tan aparentes. Por lo general, aparecen cuando se presenta la enfermedad o el problema de salud asociado. Algunos de los síntomas más comunes son: Depresión Dolor articular o muscular Dolor estomacal o gastrointestinal Fatiga
Desencadenantes
Normalmente como síntoma de una enfermedad o de una afección más general ( a menudo en el intestino), la inflamación crónica puede desencadenarse por: Alergias, tanto alimentarias como ambientales Desequilibrios hormonales Dieta pobre (alimentos procesados, bollería, comida rápida) Estrés, tanto emocional como físico Obesidad Privación del sueño Problemas digestivos Toxinas ambientales (metales pesados) Trastornos autoinmunes
Tratamiento convencional y efectos secundarios
Los síntomas de una infección aguda a menudo se tratan con medicamentos antiinflamatorios no esteroides (AINE) de venta libre, como la aspirina o el ibuprofeno. De todos modos, estos medicamentos se asocian con una serie de posibles efectos secundarios, entre los que se incluyen mareos, dolor de estómago, zumbidos en los oídos, hipertensión arterial y aparición de úlceras estomacales. Se pueden recetar corticosteroides como la prednisona para tratar una serie de enfermedades y afecciones inflamatorias. Tomados por vía oral, inyectados o aplicados por vía tópica, los corticosteroides pueden resultar efectivos, pero también conllevan el riesgo de efectos secundarios graves. Entre los más comunes se encuentran hipertensión, edema ( retención de líquidos), osteoporosis, cataratas, aumento de peso y problemas de memoria.
Esta información es educativa y no sustituye el consejo médico profesional. Consulta siempre a un profesional de la salud.