Hipertensión Arterial
Descripción
La hipertensión arterial al estar relacionada con la fuerza del flujo sanguíneo, la hipertensión arterial puede dañar las arterias y provocar patologías potencialmente mortales, como enfermedades cardiovasculares o derrames cerebrales. La lectura de la tensión arterial muestra dos números: un número mas alto, que corresponde a la fuerza del flujo sanguíneo cuando el corazón late (presión sistólica), y un número más bajo, que muestra la fuerza cuando el corazón está descansado ( presión diastólica). De acuerdo con las recomendaciones actuales de la American Heart Association ( Asociación Estadounidense del Corazón), una lectura inferior a 120/80 se considera normal, mientras que una lectura de 140/90 o superior se considera alta. Un aspecto termible de la hipertensión arterial es que no presenta ningún síntoma evidente. Debido a esto, muchas personas hipertensas desconocen que la sufren, por lo que a veces se la conoce como “el asesino silencioso”. La hipertensión arterial no se puede curar, pero se puede gestionar con éxito.
Síntomas
Normalmente, la hipertensión arterial no muestra ningún síntoma inusual. La única forma de saber con certeza si la sufres es hacer que tu médico te la tome. Algunos síntomas no concluyentes comunes pueden ser: Cefaleas intensas Dolores en el pecho Falta de aire Fatiga Hemorragias nasales Manchas de sangre en los ojos Rubor facial
Desencadenantes
Entre los factores comunes que pueden causar hipertensión arterial se incluyen: Consumo excesivo de alcohol Dieta rica en sodio y pobre en potasio Edad (es más probable que la gente mayor sufra hipertensión arterial) Estrés Genética e historia familiar Inactividad física Obesidad Tabaco
Tratamiento convencional y efectos secundarios
Para tratar la hipertensión arterial, los médicos suelen sugerir primero algunos cambios básicos en estilo de vida, como seguir una dieta saludable baja en sodio y hacer ejercicio. Dejar de fumar y reducir o eliminar el consumo de alcohol también puede ayudar a bajar la hipertensión arterial. Entre los fármacos recomendados más comunes se incluyen los diuréticos. Los diuréticos ayudan a reducir el volumen sanguíneo al eliminar el exceso de sodio y de agua en el cuerpo. Los betabloqueantes, que a menudo funcionan en combinación con otros fármacos, se recetan para ayudar a dilatar los vasos sanguíneos y reducir la presión en el corazón. Los bloqueadores de los receptores de angiotensina II (conocidos con las siglas BRA, del inglés) y los bloqueadores de los canales de calcio ayudan a relajar los vasos sanguíneos y permiten un flujo sanguíneo más fácil. Los betabloqueantes pueden provocar somnolencia, mareos, sequedad bucal y estreñimiento o diarrea. La fatiga, las cefaleas, los mareos y la tos seca son reacciones comunes a los BRA, mientras que los bloqueadores de los canales de calcio pueden causar aturdimiento, estreñimiento , hinchazón de pies y tobillos, y aumento del apetito. El pomelo y su zumo interactúan negativamente con los bloqueadores de los canales de calcio, por lo que deben evitarse. También se debe evitar el alcohol, ya que interfiere con los efectos positivos del fármaco al tiempo que incrementa sus efectos secundarios.
Esta información es educativa y no sustituye el consejo médico profesional. Consulta siempre a un profesional de la salud.