Epilepsia

Descripción

La epilepsia es un trastorno neurológico crónico que se caracteriza por episodios recurrentes y no provocados de ataques, conocidos como convulsiones, o una pérdida de la conciencia. Puede afectar a personas de todas las edades. Hay muchos tipos de convulsiones, que normalmente los médicos clasifican como generalizadas, focales o desconocidas. Por lo general, las convulsiones suelen durar unos pocos segundos y unos pocos minutos.

Síntomas

Las convulsiones suelen ocurrir sin previo aviso. Los síntomas pueden variar según el tipo. Por lo general, alguien que sufre de convulsiones experimentará el mismo tipo de convulsión cada vez. Por lo tanto, los síntomas serán similares para cada episodio. Entre los signos y síntomas se pueden incluir: Aturdimiento Cambios de sensaciones ( olas de calor o de frío) Confusión temporal Corazón acelerado Debilidad Muscular Pérdida de conciencia Pérdida de conocimiento Sacudidas o contracciones musculares ( brazos y piernas) sin control

Desencadenantes

Las causas del trastorno pueden variar según la edad de la persona. Si no hay una causa clara aparente, puede deberse a un factor genético. Entre los desencadenantes comunes de las crisis epilépticas se pueden incluir: Anoxia durante el nacimiento Consumo de drogas por parte de la madre Fiebre Hemorragia intracraneal Infecciones Malformaciones cerebrales Trastornos congénitos Traumatismo cerebral Adultos Derrame cerebral Enfermedad de Alzheimer Lesiones cerebrales Traumatismo cerebral Tumor

Tratamiento convencional y efectos secundarios

Muchas convulsiones epilépticas se pueden controlar con fármacos anticonvulsivos. La elección del fármaco anticonvulsivo prescrito dependerá de la edad de la persona. De su estado general de salud y de su historial médico. Aunque los fármacos pueden controlar las convulsiones, no curan el trastorno y la mayoría de las veces la persona deberá seguir tomando la medicación. El consumo de estos fármacos puede tener efectos secundarios adversos, tales como mareos, fatiga, nauseas, vómitos, erupciones cutáneas, depresión y pérdida del apetito.

Esta información es educativa y no sustituye el consejo médico profesional. Consulta siempre a un profesional de la salud.